Inmigrantes: ¿Y ahora qué?
PUBLICADO: 3 de mayo de
2006, a las
1:29 pm (centro)
ACTUALIZADO: 4 de mayo de
2006, a las
5:00 pm (centro)
CHICAGO, Illinois -- Dos días después de que más de un millón de inmigrantes y sus simpatizantes protestaron en todo el país, algunos activistas consideran que los mensajes diversos de la jornada evidencian la necesidad de establecer un frente unificado y de que el movimiento tenga un líder."Necesitamos organizar a esta masa. El marchar no es suficiente", consideró Armando Navarro, coordinador de una organización del sur de California que ayudó a planear la marcha-boicot del lunes. "Necesitamos dirigir este poder".Unas 400.000 personas marcharon en Chicago y otras tantas lo hicieron en Los Angeles. Sin embargo, hubo menos de 10.000 manifestantes en otras ciudades, incluidas Dallas, Atlanta y Phoenix, que tienen grandes poblaciones de hispanos.• EN IMAGENES: Manifestación frente a la alcaldía
• EN IMAGENES: Marchas en todo el país
Muchos organizadores llevaron adelante sus planes para las protestas del 1 de mayo, aunque ningún grupo específico estuvo al frente, por lo que no hubo un plan unificador. Además, hubo señales contradictorias de varios líderes, quienes preguntaban si un boicot que afectara la economía podía ser más nocivo que benéfico.En Los Angeles, el cardenal católico Roger Mahony, quien ha sido una de las voces principales en favor de los inmigrantes, instó a los estudiantes a no faltar a la escuela por la protesta y pidió a los adultos que no se arriesgaran a perder sus empleos.En Atlanta, las radiodifusoras en español que promovieron el mes pasado una marcha, a la que asistieron 50.000 personas, no participaron en los planes para la protesta del lunes. Teodoro Maus, uno de los principales organizadores de la marcha de abril, instó en cambio sólo a un boicot, al considerar que la marcha "le restaba impacto" al ausentismo laboral.Sin embargo, los organizadores en Atlanta aseguraron que su boicot económico fue un éxito, al señalar que derivó en que los establecimientos de cadenas como Wal-Mart quedaran vacíos.En otros lugares, quienes apoyan una reforma en favor de los inmigrantes dijeron que los temores causados por las redadas recientes de los agentes de inmigración limitaron la participación de los indocumentados."Los asustaron", dijo Julio Ortega, de 38 años, quien es ciudadano estadounidense y reside en Little Rock, Arkansas.Incluso los líderes individuales en el tema de la reforma se muestran divididos sobre cuál sería la mejor forma de mantener el impacto causado por las protestas.Las manifestaciones, surgidas de las bases, han provocado emoción y le han ganado buena publicidad al movimiento. Sin embargo, la creación de una gran organización o la presencia de un líder dinámico podría fortalecer al movimiento, como César Chávez lo hizo por los trabajadores agrícolas y Martin Luther King Jr. por el movimiento de los derechos civiles de los negros."Siempre es bueno tener una figura que aglutine todo", dijo Eliseo Medina, vicepresidente ejecutivo del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios, uno de los principales organizadores de las protestas del lunes.Marcelo Suárez Orozco, director de estudios de inmigración en la Universidad de Nueva York, consideró que no habrá una consolidación de los grupos locales sino hasta que los líderes vean qué hace el Congreso.Una iniciativa aprobada por la Cámara de Representantes consideraría a los inmigrantes ilegales como autores de un delito grave, mientras que una iniciativa del Senado les permitiría solicitar la ciudadanía si han permanecido más de cinco años en el país."Es claro que la pelota está ahora en la cancha de la clase política", dijo Suárez Orozco. "Pero a largo plazo, el meollo es cómo las marchas se traducirán en acción política".
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Muchos organizadores llevaron adelante sus planes para las protestas del 1 de mayo, aunque ningún grupo específico estuvo al frente, por lo que no hubo un plan unificador. Además, hubo señales contradictorias de varios líderes, quienes preguntaban si un boicot que afectara la economía podía ser más nocivo que benéfico.En Los Angeles, el cardenal católico Roger Mahony, quien ha sido una de las voces principales en favor de los inmigrantes, instó a los estudiantes a no faltar a la escuela por la protesta y pidió a los adultos que no se arriesgaran a perder sus empleos.En Atlanta, las radiodifusoras en español que promovieron el mes pasado una marcha, a la que asistieron 50.000 personas, no participaron en los planes para la protesta del lunes. Teodoro Maus, uno de los principales organizadores de la marcha de abril, instó en cambio sólo a un boicot, al considerar que la marcha "le restaba impacto" al ausentismo laboral.Sin embargo, los organizadores en Atlanta aseguraron que su boicot económico fue un éxito, al señalar que derivó en que los establecimientos de cadenas como Wal-Mart quedaran vacíos.En otros lugares, quienes apoyan una reforma en favor de los inmigrantes dijeron que los temores causados por las redadas recientes de los agentes de inmigración limitaron la participación de los indocumentados."Los asustaron", dijo Julio Ortega, de 38 años, quien es ciudadano estadounidense y reside en Little Rock, Arkansas.Incluso los líderes individuales en el tema de la reforma se muestran divididos sobre cuál sería la mejor forma de mantener el impacto causado por las protestas.Las manifestaciones, surgidas de las bases, han provocado emoción y le han ganado buena publicidad al movimiento. Sin embargo, la creación de una gran organización o la presencia de un líder dinámico podría fortalecer al movimiento, como César Chávez lo hizo por los trabajadores agrícolas y Martin Luther King Jr. por el movimiento de los derechos civiles de los negros."Siempre es bueno tener una figura que aglutine todo", dijo Eliseo Medina, vicepresidente ejecutivo del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios, uno de los principales organizadores de las protestas del lunes.Marcelo Suárez Orozco, director de estudios de inmigración en la Universidad de Nueva York, consideró que no habrá una consolidación de los grupos locales sino hasta que los líderes vean qué hace el Congreso.Una iniciativa aprobada por la Cámara de Representantes consideraría a los inmigrantes ilegales como autores de un delito grave, mientras que una iniciativa del Senado les permitiría solicitar la ciudadanía si han permanecido más de cinco años en el país."Es claro que la pelota está ahora en la cancha de la clase política", dijo Suárez Orozco. "Pero a largo plazo, el meollo es cómo las marchas se traducirán en acción política".
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