Evidencia contundente contra Stanford

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    EFE
    La decisión se da después de que el martes el mismo jurado declarara culpable a Stanford de fraude.

    HOUSTON - Al final, los trajes elegantes, la sonrisa encantadora, los yates, los lujosos jets privados y la pasión por el deporte del cricket resultaron insuficientes para cubrir lo que era realmente el magnate estadounidense R. Allen Stanford: Un estafador. Los jurados -que el martes al cabo de un juicio de siete semanas encontraron culpable de fraude al financista texano por timarle a inversionistas más de $7,000 millones- tomaron en serio las palabras del fiscal Gregg Costa. En la presentación final de argumentos, dijo que Stanford "no era una persona rica. Era un ladrón". "El fraude sólo es robar vistiendo un traje formal", señaló. Los jurados dijeron que la totalidad de la evidencia, incluyendo el testimonio de un confidente clave y varias cajas de documentos, fue concluyente y que los llevó a declarar culpable a Stanford. Según expertos legales, los fiscales le presentaron el caso a los jurados de la manera más sencilla, además de que el financista no fue favorecido cuando lo describieron como un hombre guiado por el ego y la avaricia. Los fiscales dijeron que Stanford dirigió un enorme sistema defraudador durante 20 años en los que utilizó el dinero de inversores para financiar varios negocios fallidos, sobornar a autoridades reguladoras y sostener onerosos gastos personales. Las víctimas invirtieron comprando certificados de depósito del banco de Stanford en Antigua. Los abogados de la defensa dijeron, en cambio, que Stanford era un empresario idealista que ganó dinero para los inversionistas y realizó tratos de negocios legítimos. También acusaron al testigo estrella de cargo, James M. Davis, de estar detrás del fraude y trataron de desacreditarlo llamándolo mentiroso y evasor fiscal. Davis fue el director financiero de varias empresas de Stanford. El jurado David Wright y el jurado suplente Bruce Forrest dijeron que consideraron que Davis decía la verdad y que su testimonio fue convincente. "Jim Davis fue de lo más convincente. Le creímos", expresó Forrest, quien tiene 47 años y posee una óptica. En más de cuatro días de testimonios, Davis detalló la manera en que junto con Stanford simulaban las ganancias del banco y falsificaban documentos para ocultar el fraude.