Primarias serían en mayo

    processing...

    BOLETÍN DE NOTICIAS

    AP

    SAN ANTONIO- El departamento de Justicia de Texas y una coalición de grupos de minorías anunciaron el miércoles un acuerdo sobre uno de tres disputados mapas electorales, un paso hacia la resolución de cuándo Texas va a realizar sus elecciones primarias.

    Texas tiene el segundo número más grande de delegados en la contienda presidencial en Estados Unidos, pero es improbable que influya en la nominación presidencial republicana porque la disputa sobre los distritos electorales en el estado ha obligado a retrasar las primarias, originalmente planeadas para el mes próximo.

    Los administradores electorales le dijeron a un panel de tres jueces que una fecha razonable ahora es el 22 de mayo.

    Abogados del estado y de minorías en el área de Fort Worth le dijeron a los jueces federales en San Antonio que habían alcanzado un acuerdo sobre mapas electorales senatoriales en el estado, pero eso solamente será aplicable para los comicios de 2012.

    Otros ocho grupos continuaron disputando los distritos legislativos y de la cámara baja de Texas. Los mapas congresionales son importantes porque Texas va a añadir cuatro escaños el año próximo y quien gane pudiera decidir qué partido controla la Cámara de Representantes.

    Aunque el acuerdo del miércoles es apenas un pequeño paso hacia un acuerdo general, representó al menos progreso luego de meses de forcejeos legales que han llegado hasta la Corte Suprema.

    Las dos partes no regresaron a la mesa de negociaciones por decisión propia. El martes por la noche, el juez federal Orlando García les ordenó regresar a la corte la mañana siguiente con un acuerdo, dejando entender que estaba perdiendo paciencia con semanas de estancamiento pese a reiteradas negociaciones.

    La legislatura, controlada por los republicanos, redibujó el disputado mapa electoral de forma de garantizar que una legisladora demócrata, la senadora Wendy Davis, de Fort Worth, no era reelegida. Además, dividió a los votantes de minorías en distritos dominados por blancos, algo prohibido por la Ley de Derechos Electorales.

    El acuerdo básicamente restaura el distrito a sus previos límites, con una composición racial similar, lo que constituye una victoria para Davis.