Texas: Primera ejecución del 2012

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    Departamento de Justicia - EFE
    Rodríguez también fue acusado de asesinar a una indigente de 77 años, después de habérsele practicado las pruebas de ADN.

    HUNTSVILLE, Texas - El asesino convicto Rodrigo Hernández fue ejecutado este jueves por el rapto, violación y estrangulación de una mujer de 38 años en la ciudad de San Antonio hace 18 años.

    La inyección letal le fue aplicada aproximadamente dos horas y medias después de que la Corte Suprema de Estados Unidos rechazara una apelación para impedir el castigo.

    De acuerdo con un testigo, Hernández, de 38 años, dijo en la cámara de la muerte: "Estoy listo. Más vale que se den prisa".

    Mientras las drogas letales comenzaron a hacer efecto, dijo "me voy a dormir. Los veo después. Esta cosa apesta, hombre". Hernández fue declarado muerto 10 minutos después, a las 6:19 de la tarde.

    Hernández fue condenado por la muerte de Susan Verstegen, una empleada de la empresa fabricante de botanas Frito-Lay. Ella fue atacada en un área de almacenes detrás de un supermercado y su cadáver fue encontrado tirado en un barril de basura detrás de una iglesia en San Antonio.

    El asesinato de 1994 quedó sin resolver durante ocho años hasta que Hernández tuvo que entregar una muestra de ADN que llegó a una base nacional de datos. El ADN lo vinculó con la muerte de Verstegen.

    Más recientemente, los avances en tecnología genética también relacionaron a Hernández con la muerte de una indigente de 77 años en Michigan.

    Hernández insistió en que era inocente de ambos crímenes, al decir al diario The San Antonio Express-News en una entrevista reciente que su abuela, quien lo crió, le enseñó a respetar a las mujeres.

    El condenado se reunió a primera hora de este jueves con familiares y amigos, y poco antes del mediodía fue trasladado a la Unidad de las Paredes en el penal de Huntsville, donde se encuentra la Cámara de la Muerte, según explicó a Efe Jason Clark, portavoz del TDCJ.

    En la lista de testigos de la ejecución había cuatro amigos del hispano y en una habitación aledaña estaba el hijo de la víctima, precisó Clark.

    Hernández sostuvo en todo momento su inocencia y durante el día de hoy estuvo acompañado por un consejero espiritual.

    Además, tuvo su última cena, pero no pudo elegir el menú, ya que el año pasado Texas decidió eliminar ese privilegio tras el reclamo del legislador estatal John Whitmire, presidente del Comité de Justicia Criminal del Senado.

    Las estadísticas del TDCJ revelan que, a pesar de que Texas es el estado con más ejecuciones anuales en el país, han disminuido en años recientes.

    En 2009 fueron ejecutados 24 reos, en 2010 fueron 17 y en 2011 solamente 13, entre ellos el mexicano Humberto Leal.

    Actualmente hay 303 condenados a la pena de muerte en Texas. Un total de 89 son hispanos, entre los cuales hay 13 mexicanos, dos hondureños, dos salvadoreños, un argentino y un nicaragüense.

    Según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, en inglés), un organismo independiente que se encarga de elaborar estadísticas al respecto en EEUU, Hernández fue el segundo ejecutado del año en el país.

    La primera se llevó a cabo el pasado 5 de enero en Oklahoma, que ejecutó a Gary Welch, condenado por matar a un hombre a puñaladas durante una disputa por drogas.

    Con estas dos ejecuciones de 2012 suman 1.278 las realizadas en los 34 estados de EEUU en los que está vigente la pena muerte desde 1976, cuando se restableció el castigo tras una moratoria de 10 años.

    Texas, con 477, es el estado que más ejecuciones ha registrado desde 1976, seguido muy de lejos por Virginia (109).

    En la actualidad hay más de 3.200 personas en el corredor de la muerte en EEUU, más de 700 en California, donde no se llevan a cabo ejecuciones desde hace tiempo porque son demasiado caras.

    El debate sobre la pertinencia de la pena de muerte se reabrió el año pasado en EEUU tras la ejecución de Troy Davis, ejecutado en septiembre con una inyección letal en Georgia pese a las dudas sobre su culpabilidad y las numerosas peticiones de clemencia a nivel nacional e internacional.