Sacerdote pide a jóvenes huir de los problemas

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    AP
    Jaime González abraza a su esposa cerca del féretro de su hijo, Jaime González, quien tenía 15 años, durante el funeral en la Iglesia de la Sagrada Familia en Brownsville.

    BROWNSVILLE, Entre las exigencias de amigos y parientes de que se haga justicia a un adolescente en Texas, muerto a tiros cuando apuntó en su escuela con una pistola de gas a policías, un sacerdote local adoptó el sábado un tono distinto durante el funeral del chico, y exhortó a los jóvenes a que aprendan la experiencia y "no se metan en problemas".

    El cura Jorge Gómez habló en inglés y español en su mensaje ante unas 500 personas que atestaron una iglesia en Brownsville durante el funeral de Jaime González, quien tenía 15 años.

    La policía dijo que González recibió el miércoles en la mañana dos disparos en la espalda porque había desatendido las solicitudes repetidas de los agentes de que tirara el arma, que después se determinó era una pistola de gas comprimido.

    Gómez reservó sus palabras más conmovedoras durante el funeral para los contemporáneos de González. Decenas de los chicos, que llevaban puestas playeras blancas iguales con la fotografía de González, llenaron los bancos de la iglesia, la cual se ubica a una manzana de la casa donde vivía el adolescente.

    El sacerdote agradeció a los chicos su generosidad debido a que varios de ellos lavaron coches a fin de recaudar dinero para los gastos del funeral y los exhortó a que se mantengan en ese ánimo.

    "Imploro a los jóvenes que aprendan de esta experiencia", dijo Gómez. "No es fácil ser adolescente, pero esta etapa no dura para siempre".

    "Jóvenes, los invito a que no se metan en problemas. A que no se descarríen", afirmó.

    Gómez y otras personas coincidieron en señalar que el vecindario es un lugar difícil para que crezcan los jóvenes. Hay muchos hogares de un sólo padre y también algunos problemas de pandillas. Ninguno era el caso con González, había expresado antes el párroco.

    González iba en octavo grado, era tambor mayor en la banda de la Escuela Secundaria Cummings y participaba en actividades de su iglesia.

    Sus padres y maestros dijeron que el chico no era perfecto y que sus problemas parecían más travesuras, como no hacer la tarea o volver tarde a casa. Nadie se explica los motivos por los cuales tenía una pistola en la escuela.

    La policía dijo que González había golpeado sin más ni más en la nariz a un estudiante con el que se había encontrado mientras caminaba por un pasillo afuera de la oficinas de la escuela cuando los administradores advirtieron que portaba un arma.

    La policía llegó en unos cuantos minutos al lugar y en una grabación de la llamada de emergencia se escuchan los gritos insistentes hechos a González para que tirara el arma.

    Los padres dijeron que la policía pudo haber adoptado medidas no letales para someter al adolescente. Sin embargo, existe amplio consenso entre los expertos policiales de que cuando un sospechoso blande un arma y se niega a tirarla, se justifica dispararle a matar.

    El jefe interino de la policía de Brownsville, Orlando Rodríguez, defendió la actuación de sus agentes y afirmó que el chico les apuntó con la pistola, que era negra y parecía de verdad, En repetidas ocasiones habría desatendido la orden de que la pusiera en el suelo.

    Los dos agentes que dispararon contra el chico fueron puestos en licencia administrativa, un procedimiento habitual en casos en los que policías que han abierto fuego contra individuos. Rodríguez expresó confianza en que ambos regresen pronto a sus puestos de trabajo.