Gingrich humilla a Romney

Obtiene 40 por ciento de los votos en la primaria republicana de Carolina del Sur. Romney sólo alcanza 28%.

Newt Gingrich tiene las esperanzas de arrebatarle a Romney la candidatura presidencial.
Newt Gingrich tiene las esperanzas de arrebatarle a Romney la candidatura presidencial.
Crédito: Getty Images
Por Agencias 24 de agosto de 2014

COLUMBIA.- Newt Gingrich irrumpió el sábado con una sorpresiva victoria en las primarias de Carolina del Sur, con lo que le asestó un duro revés a Mitt Romney y atizó la contienda por la candidatura presidencial de los republicanos.


Conocidos los resultados del 99% de los comicios, Gingrich tenía el 40% de los votos, Romney el 28%, Rick Santorum el 17% y Ron Paul el 13%.


En su discurso triunfal, Gingrich elogió a sus rivales republicanos y en cambio atacó al presidente Barack Obama y las "elites en Nueva York y Washington".


Obama es "el presidente más eficaz en repartir beneficencia en la historia", dijo, "y yo quiero ser el mejor presidente de la historia estadounidense en pagar salarios".


Las encuestas de boca de urna mostraron que Gingrich aventaja por un amplio margen entre la densa población de conservadores en el estado, entre seguidores del movimiento tea party y entre quienes profesan el cristianismo evangélico.


Por primera vez en todo el año, Romney retrocedió entre los electores que consideraron más importante escoger a un aspirante que pudiera derrotar al presidente Barack Obama en noviembre. Gingrich consiguió la ventaja con el respaldo de esos votantes.


Sin embargo, Romney no se amilanó. Prometió disputar cada voto "en cada estado" y lanzó un ataque vigoroso contra Obama y Gingrich.


Con respecto a las críticas de Gingrich a su experiencia como empresario, dijo que "cuando mis oponentes atacan el éxito y la libre empresa, no sólo me atacan a mí, atacan a cada persona que sueña con un futuro mejor. Los atacan a ustedes".


Sobre la base de los resultados, Gingrich tenía 15 de los 25 delegados a la convención republicana, en tanto los demás no tenían ninguno asegurado.


Pero el verdadero premio era el impulso político en las primeras etapas de la campaña por la candidatura.