Las lecciones de Anaheim

Eduardo Carrasco analiza la delgada linea entre el orden en el que debe moverse una sociedad y el abuso de poder de algunos uniformados.

Las lecciones de Anaheim
Por Eduardo Carrasco 23 de julio de 2014

La violencia policiaca en California no es novedad. La clase trabajadora latina es víctima de un sistemático acoso de agentes de seguridad que ven "el cumplimiento la ley" como su principal tarea y no le explican a las personas todas sus opciones y derechos. Por el contrario, han creado un nefasto precedente entre la comunidad inmigrante de Los Angeles y Anaheim.
En los barrios latinos del país, agarrotados por el miedo recorrido por el fantasma de la delación y la "migra", se ha instalado entre la población un clima de incertidumbre y desconfianza, como si nadie quisiera dejarse mecer soñadoramente en el espejismo de la democracia.
El estallido de inconformidad se destapó cuando Manuel Díaz, de 23 años de edad, murió de un tiro de gracia que le disparó un oficial de la policía y la misma suerte corrió Joe Acevedo, la segunda víctima de los policías de Anaheim.
"Siempre nos revisan y buscan cualquier excusa para arrestarnos. dijo Galván a la prensa y explicó, Manuel no tenía ni armas, ni drogas.


Era pacífico y tenía un gran corazón y le dispararon en la cabeza cuando estaba acostado boca abajo en el piso, estilo ejecución. ¿Cómo no vamos a correr?".
Alex Valenzuela, que llevaba su brazo enyesado, en las marchas, dijo que el 19 de julio pasado estaba trabajando cuando la policía lo detuvo, aparentemente sin motivo y supuestamente le rompió la clavícula, al hacer uso de fuerza.
Teresa Smith, dijo que su hijo Caesar Cruz también murió baleado por la policía de Anaheim hace tres años.


Joey Johnson, uno de los activistas, leyó una lista de nombres de ocho jóvenes que habían muerto el último año a manos de la policía de Anaheim.


"La última semana le dispararon a Manuel Díaz y a Joel Acevedo, pero también mataron a Bernie Villegas, Marcel Cejo, Martín Hernández, David Raya, Roscoe Cambridge y Gerardo Pineda, entre otros", señaló.
Cada 36 horas, un joven de color muere a manos de la policía" , opinó Michael Kakes, de la organización AnswerLA.org
El caso de Alexis Husmario Torres, de 31 años, es desbastador. Después de capturarlo, por haber molestado a una mujer, un policía le propino una paliza frente a las cámaras de Telemundo. Torres tiene problemas mentales y fue internado después de su captura.
El policía que lo golpeó, ha sido suspendido, mientras se realizan las investigaciones.


Más de mil personas salieron a las calles en rechazo al abuso de poder de la policía espontáneamente. Pero pronto la gente se organizó lo suficiente como para durar ocho días en las calles y conseguir la atención internacional cuando llegaron a bloquear la entrada de Disneyland por breves momentos.
No es la primera vez que un caso de violencia policial es grabado por testigos atónitos que suben sus testimonios de horror al Web. El asesinato de Anastasio Hernández Rojas, en Mayo del 2010, por la policía fronteriza, fue grabado por distintas personas, mientras el inmigrante, era torturado públicamente, fue un escándalo que hasta ahora trajina por los pasadizos del poder en espera de justicia.
Sin embargo nadie salió a las calles por Anastacio. Nadie salio a la calle a protestar por semejante crimen. Es más, su muerte hubiera quedado en el olvido si PBS no hubiera revivido el caso en un reportaje revelador donde se aprecian a los protagonistas de la tragedia humana que afecta diariamente a la comunidad inmigrante en este país.
Las protestas de Anaheim obligaron a la policía a informarle a la población sobre la investigación del caso Díaz, la FBI tuvo que intervenir, dos oficiales de la policía fueron suspendidos. Es muy probable que sin las marchas el caso hubiera sido manejado por la policía a puerta cerrada.
La comunidad Latina debería reaccionar organizadamente ysin violencia, a los abusos de la policía en todas las instancias, para que la justicia se apliqué a los culpables y la comunidad se haga respetar.
La violencia es una enfermedad cuya causa es la descomposición del orden moral y social de la sociedad. Esta es la verdadera razón y debe ser resuelta por la razón y no emotivamente, con comprensión y no con odio. Las protestas de la comunidad Latina deberían ser educativas en este sentido.


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