Contrarreloj, siguen las peligrosas tareas de rescate

Los equipos siguen excavando entre los escombros que dejó el terremoto del martes.

    processing...

    BOLETÍN DE NOTICIAS

    Voluntarios trabajan entre los escombros tras el sismo que sacudió el centro de México. (Published lunes 25 de septiembre de 2017)

    Los equipos de búsqueda siguen excavando en peligrosas montañas de escombros con la esperanza de encontrar a sobrevivientes en los edificios derrumbados en Jojutla, Morelos, y la capital mexicana, mientras las autoridades dijeron que solo 103 de las 9,000 escuelas de la Ciudad de México están listas para reanudar las clases el lunes.

    La necesidad de inspeccionar el 98% de las escuelas públicas y privadas de la capital casi una semana después de un sismo de magnitud 7.1 que causó al menos 182 muertos en la ciudad y otros 138 en estados cercanos, es un claro indicador de lo que se demorará la vuelta a la rutina.

    La revisión de todas las escuelas podría durar un par de semanas más, explicó el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño. Mientras avancen las inspecciones de los centros educativos, el gobierno anunciará a diario cuáles de ellos pueden reanudar su actividad. Los alumnos de los que presenten daños estructurales serán reubicados en aulas temporales.

    Las operaciones de rescate seguían activas en al menos tres puntos de la Ciudad de México -dos edificios de departamentos y uno de oficinas- pero la esperanza disminuye cada vez que los equipos tienen que retirarse por la inestabilidad de los escombros. Desde el rescate de una mujer el miércoles nadie más fue hallado con vida.

    El domingo, a medida que caía la noche, las familias que esperan noticias junto al inmueble de oficinas celebraron una oración. La multitud de curiosos que seguía las operaciones aumentó, como el número de trabajadores voluntarios. En una esquina, unos maestros intentaban entretener a algunos de los hijos de esas familias. Además, parecía haber más gente ofreciendo ayuda psicológica.

    Para la familia de uno de los desaparecidos, Adrián Moreno, de 26 años y que trabajaba en el departamento de recursos humanos de una firma de contadores, la montaña rusa emocional es desbordante. Su madre tenía una apariencia angustiada y ha dejado prácticamente de hablar. Su novio, Darío Hernández, también parecía perdido, con la mirada llorosa y perdida.

    “El solo hecho de escuchar la alarma sísmica fue horrible”, dijo Hernández del aviso que sonó luego de una réplica de magnitud 6,1 el sábado por la mañana, más potente que el temblor que remeció el sur del país el pasado 7 de septiembre.

    Mirando a una gran montaña de escombros, Hernández comenzó a hablar. “Se vuelve a mover algo y...”, dijo sin poder terminar su frase ante el temor de que el edificio que durante días habían apuntalado con mucho esfuerzo se viniera completamente abajo.

    “Hay mucho nervio, mucha desesperación porque queremos volver a ver a Adrián”, señaló finalmente.

    Un total de 38 edificios se cayeron en la Ciudad de México tras el sismo del 19 de septiembre, en su mayoría de apartamentos u oficinas.

    Los primeros días se vivieron escenas dramáticas para intentar llegar a los sobrevivientes con picos, palas o simplemente con las manos. La Marina mexicana dijo que recuperó 102 cuerpos y que rescató a 115 personas de distintos inmuebles caídos.

    Miles de personas no tienen a donde ir porque sus casas o departamentos, aunque siguen en pie, son demasiados peligros.

    Según el alcalde de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, por el momento se han revisado 7,649 propiedades dañadas, de las que el 87% fueron catalogadas como seguras y solo necesitan reparaciones menores. Pero esto supone también que casi 1,000 más fueron declaradas inhabitables, una cifra que parece que aumentará a medida que avancen las inspecciones.

    Una a una, las operaciones de búsqueda se fueron cerrando en los últimos días, después de que loa perros no hallaron rastros y los dispositivos usados para obtener imágenes térmicas no detectaron más cuerpos. La maquinaria pesada comenzó a retirar las grandes pilas de escombros, y en los lugares donde hace apenas unos días había inmuebles ahora hay solares vacíos.

    En uno de los edificios de viviendas colapsado que se estaba siendo revisado, rescatistas de un equipo japonés sacaron con vida el domingo a un pequeño perro blanco.

    Esto dio esperanza a vecinos y residentes del inmueble, que obtuvieron un amparo de un juez por el cual se ordena continuar con las labores de búsqueda de posibles sobrevivientes por cinco días más.

    Un vocero de los vecinos del edificio dijo el domingo que el recurso legal les fue otorgado el sábado en la noche, así que aún tienen cuatro días más de búsqueda.

    El portavoz Isaac García dijo que el amparo es una medida precautoria para asegurar que la búsqueda continuará. “Queríamos asegurarnos que tuviéramos algo basado en la ley con la cual protegernos”, dijo.