Sánchez Cerén asume presidencia

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    EFE

    San Salvador - Salvador Sánchez Cerén dijo al asumir la Presidencia salvadoreña, que durante su mandato apostará por un mayor crecimiento económico, el combate de la inseguridad y la corrupción y la profundización de los cambios sociales impulsados por su antecesor, Mauricio Funes, también del izquierdista FMLN. "Compartimos la esperanza de ver tiempos mejores para El Salvador y lo hacemos con los pies en la tierra y reconociendo que aún tenemos grandes desafíos que enfrentar, como un bajo crecimiento, un alto endeudamiento, poca inversión y falta de infraestructura", reconoció Sánchez Cerén, exguerrillero del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), en su discurso de investidura. Sánchez tomó posesión en un acto al que asistieron los presidentes Luis Guillermo Solís (Costa Rica); Evo Morales (Bolivia); Rafael Correa (Ecuador); Otto Pérez Molina (Guatemala); Danilo Medina (R.Dominicana); y de la República Árabe Saharaui Democrática, Mohamed Abdelaziz; así como el príncipe de Asturias, varios vicepresidentes y un centenar de delegaciones. El nuevo mandatario, que gobernará en el período 2014-2019, señaló que su "primera apuesta" será el desarrollo económico, por lo que pondrá "énfasis en la transformación productiva y en una economía inclusiva". Destacó que la unión "entre Gobierno, empresarios, trabajadores y las fuerzas políticas generará más inversiones y empleos" en el país. La economía salvadoreña creció 1.7 % en promedio durante el primer Gobierno del FMLN, que presidió Mauricio Funes, según el Banco Central de Reserva. Sánchez Cerén ha dicho que se propone lograr "un crecimiento del 3 %" anual en la economía, a un ritmo "sostenido, que genere empleo". El nuevo gobernante también se comprometió a continuar con la "profundización y consolidación" del cambio social, principalmente en salud y educación, lo que destacó como principal logro de Funes. Actualmente, El Salvador tiene un promedio diario de 14,3 homicidios, tras el fracaso de la "tregua" entre pandillas que inició en 2012 y que durante casi dos años logró bajarlo a entre cinco y seis asesinatos al día. Sánchez Cerén se convirtió en el primer excomandante guerrillero en asumir la Presidencia de El Salvador, más de 22 años después del fin del conflicto armado (1980-1992), y el quinto en la actualidad en Latinoamérica. En su discurso de investidura, el nuevo mandatario reconoció que el Estado salvadoreño tiene una "deuda moral con los desaparecidos" del conflicto armado y sus familias, "que debe ser solventada". La guerra civil salvadoreña dejó al menos 75,000 muertos, 8,000 heridos y 12,000 desaparecidos, según los datos oficiales. En sus primeras actividades en la Casa Presidencial tras su investidura, Sánchez Cerén juramentó a su Gabinete de Gobierno, integrado por 13 ministros, y luego ofreció un almuerzo a los dignatarios que asistieron a la ceremonia.