8 cosas que solo una mamá puede entender

Desde las noches en vela y las sobrecargadas mochilas a encontrar un tentempié para tu hijo que sea delicioso a la par que sano, mostramos nuestro respeto por el trabajo que desempeñan las madres y el amor que dan

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Las bolsas de mano fueron hechas para guardar galletas mordidas, paletas chupadas, trozos de crayón, y hasta calzoncillos con imágenes de súper héroes para emergencias. Las mamás sabemos que los tiempos en que comprábamos un nuevo bolso para consentirnos solo a nosotras ya pasaron. Ahora los bolsos son las cajas mágicas que nos permiten solucionar los problemas de toda la familia, y consentirla también, si sacamos de ella un snack saludable como Lala Yogurt Smoothies.
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El silencio es hermoso, pero se convierte en señal de desastre si nuestro hijo de tres años lleva callado cinco minutos en el cuarto de al lado... y sabemos que está despierto. La experiencia nos ha enseñado que la única manera de que un niño calladito no nos ponga en alerta es saber que esté disfrutando algo delicioso, como Lala.
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Ir al súper mercado sola es el equivalente a una salida de vacaciones. Esas escapadas en las que puedes recorrer los pasillos libremente, sabiendo que ninguna manita va a tirar lo que quede a su alcance, en verdad recargan de energía. Pero como nuestros niños nunca están fuera de nuestros pensamientos, de regreso siempre llevaremos algo especial para ellos, rico y saludable, ¿verdad, Lala?
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Dormir como un bebé en realidad quiere decir despertar llorando cada tres horas. ¡Todas las mamás sabemos que ese refrán está mal aplicado! Lo comprobamos durante noches y noches en que, mientras nosotros estábamos muertas de sueño, nuestros bebés preferían ejercitar sus pulmoncitos con disciplina de deportista, aunque ya hubieran comido y los hubiéramos cambiado.
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La mayoría de las conversaciones diarias de una madre se dan a través del espejo retrovisor. Cuando los niños empiezan a ir a la escuela, las mamás nos convertimos, además, en choferes. Así que las pláticas con nuestros hijos sobre lo que hicieron o harán a lo largo del día, las tenemos con ellos sentados en el asiento de atrás.
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Encender de nuevo la secadora es la forma más eficiente de "planchar" la ropa de los niños. Tan útil y calientita, solo hay que estar allí en el momento mismo en que se apaga, para rescatar camisitas y pantalones y colgarlos cuando no tienen ninguna arruga. ¡Ahorra tanto tiempo!
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Educar a un hijo no es un proyecto: es un regalo que la vida da a las madres. Podemos quejarnos de vez en cuando, pero claro que no cambiaríamos por nada nuestro caos diario. Y, por supuesto, siempre estamos buscando lo mejor para nuestros niños.
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Tus hijos quieren un snack chatarra y tu prefieres snacks saludables (y a la vez deliciosos) como los LALA Yogurt Smoothies
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